
Para David era vital recuperar su comunión con Dios. En su oración pide, además de un corazón limpio, un espíritu recto dentro de él. Sabía lo importante que era vivir bajo la cobertura de un espíritu noble Salmo.51.12. En su mente estaba el recuerdo de Saúl, un rey que era influido por diferentes circunstancias y espíritus 1 Samuel.16.23. Saúl podía pasar de estar bajo un espíritu bueno a un espíritu malo en un momento 1 Samuel.19; 1 Samuel.24.16 cf. 26.2. Se caracterizó por no tener claro que hacer según que circunstancia, sin convicciones firmes en la Palabra, y sin comunión personal con Dios.
Cuando era confrontado por su pecado, culpaba a otros 1 Samuel.15.15, o decía haber cumplido la ordenado por Dios 1 Samuel.15.13. Su manera de vivir selló su destino, un destino diferente al que Dios tenía para su vida 1 Samuel.13.13.David conoce todo lo que pasó con Saúl, y ni por un momento, quiere vivir la misma experiencia. Cuando es confrontado por Natán, reconoce su pecado y suplica a Dios un perdón y una restauración total.
Aún como creyentes, hay situaciones que vivimos y deseos que experimentamos que nos pueden situar bajo un mal espíritu. A Saúl los celos se lo comían por dentro; a David la tentación le llegó a través de los ojos.
La industria del entretenimiento está destruyendo valores morales que hace sólo unas décadas se consideraban fundamentos de la sociedad. La permisividad en lo relativo a la sexualidad, las diferentes opciones de familia, la forma en la que se hablan padres e hijos, o la manera de entender la vida, son sólo una muestra de lo que percibimos a diario a través de las películas, internet, la radio etc. Jorge Hidalgo, licenciado en comunicación, ha dicho que: "los medios y la tecnología gozan del poder para producir cambios sociales, psicológicos, culturales y morales".
Como creyentes estamos expuestos de una forma u otra a diferentes opciones morales, intelectuales y sociales. Por ello nos urge también a nosotros pedir al Señor que..."renueve (y mantenga) un espíritu recto (libre) dentro de nosotros".
La Biblia menciona algunos espíritus que conviene desechar de nuestras vidas. Por ejemplo...
- Un espíritu altivo nos conduce al fracaso o caída Proverbios.16.18b.
- Un espíritu triste enferma el cuerpo Proverbios.17.22 (BLS). Y nos impide oír y obedecer el consejo de Dios Éxodo.6.9.
- Un espíritu duro nos hace obstinados Deuteronomio.2.30.
- Un espíritu amargado nos hace huir vivir en cuevas 1 Samuel.22.2. Hay otros espíritu "incorrectos" como el independiente, el conformista, el celoso, o el atormentado. Aunque en Salmo.51.11 ruega que el Espíritu Santo no sea quitado de él, en el texto que consideramos se refiere a nuestro interior, nuestro espíritu. Pero ¿Cuál era el espíritu recto que debía ser renovado en David? 1.- Un espíritu que se mueva por convicciones, no por sensaciones. Ya notamos como en la Palabra corazón, conciencia y espíritu suelen ser sinónimos de lo interno. Existen dos fuerzas contrarias que luchan entre sí dentro de nosotros, además de la carne y el espíritu, son las emociones y las convicciones. Dejarse llevar por lo que deseamos o sentimos es sencillo y hasta natural. Sin embargo, se nos advierte en 1 Juan.2.16 como "el deseo de la carne, el deseo de los ojos, y la vanagloria de la vida no provienen de Dios, sino del mundo". Lo que sabemos (creemos), y no lo que deseamos, debe determinar nuestras acciones. Si David hubiese atendido a la voz de su conciencia donde residen nuestras convicciones no habría tomado ilegítimamente la mujer de Urías.
David sabía al preguntar que no debía tomar a Betsabé, pero el deseo lo dominó en su decisión 1 Samuel.11.3.
Cometió el error de quedarse en casa en tiempo de guerra. Su misión como comandante en jefe de las tropas era ir al frente, no quedarse en palacio. En la ociosidad, surgió la tentación y los malos deseos.
Contextualizar: Cuando no estamos cumpliendo con la responsabilidad que tenemos, somos vulnerables a los malos deseos.
Jesús ilustra con una parábola el importancia de la responsabilidad y el deseo.
“Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero.”
Un hijo se movió por sensaciones y el otro por convicciones. El primer hijo no quería ir pero sabiendo que debía ir rectificó. El segundo hijo quiso ir, pero infravalorando su deber, no fue. Hay personas con muy buenos deseos, que ignorando su responsabilidad, no actúan Jueces.5.15b-17.
En Rut.1.1-17 tenemos otra historia donde se aprecia la diferencia entre movernos por emociones o por convicciones. Rut decidió compartir destino con Noemí, mientras que Orfa decidió volverse a su país, y a sus dioses. Como creyentes a veces somos muy dependientes de lo que sentimos. Decimos sentir a Dios en un culto, o sentirnos bien o mal por nuestro estado de ánimo. Pero la Biblia enfatiza la importancia de las convicciones. Mas el justo por su fe vivirá...
Constantemente vivimos situaciones en las que deseamos algo que sabemos que no nos conviene. En cosas tan básicas como la alimentación, las compras, o los entretenimientos, necesitamos que durante este año el Señor renueve un espíritu recto dentro de nosotros. Y actuemos en base a lo que ya sabemos.
2.- Es humilde.
Dice Isaías.57.15
“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Y el Salmo.34.18 “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los
contritos de espíritu.”
David se sintió fuerte, pensó que ya había alcanzado un nivel lo suficiente como para quedarse en palacio. Hay casos en los que cuando alguien cree fuerte, viene el problema. La clave para un avivamiento personal empieza cuando tenemos un espíritu humilde, enseñable, y dependiente de Dios. Muchos movimientos e iglesias que comenzaron con el toque y el favor de Dios, lo perdieron por creerse mejor que los demás. En alguna parte leí que “debemos considerar a los demás como superiores a uno mismo”. Ser autosuficiente en nuestro tiempo parece sinónimo de fuerza. Sin embargo, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
¿Por qué se detiene un avivamiento?
Por falta de santidad y por creernos mejores que los demás. Debemos pedir que un espíritu noble nos acompañe. La docilidad al recibir el trato de Dios a través de los demás es una asignatura pendiente para muchos de nosotros. En las relaciones interpersonales (en familia, en la iglesia, el trabajo etc.) debemos mostrar un espíritu diferente al mundo que nos rodea.
Los pobres en espíritu son felices, y además disfrutan del reino de Dios Mateo.5.3
3.- Es determinado y perseverante.
El hombre de doble ánimo es inconstante en todas sus empresas. Algunos no se creen mejor que otros pero se conforman con el nivel alcanzado en Dios. David ya era un rey conocido en batallas cuando se quedó a dormir en palacio. El conformismo es un veneno que nos incapacita para conseguir todo lo que el Señor tiene para nosotros. Si lo haces bien debes seguir hasta lo mejor (lo excelente dirían ahora). Es bíblico, Pablo lo enseña en Filipenses.1.9-10.
Debemos proseguir en conocer a Dios Oseas.6.3. Determinarnos en algo y mantener el rumbo hasta alcanzarlo, en el nombre de Jesús. La perseverancia es un arma poderosa en Dios. Las promesas se heredan por la fe y la perseverancia. Permanecer firme con Dios en una posición nos da autoridad frente al enemigo. Recuerde que cuando uno hace lo contrario a lo que le sugiere la tentación o el pecado, quiebra la autoridad que actúa detrás.
La identificación con la muerte, resurrección y ascensión de Cristo, trae al creyente a una nueva realidad, ya no vivo yo más Cristo vive en mí. Por nosotros mismo no podemos conseguir nada, pero sí podemos aceptar el canje de nuestra vida por la de Cristo.
pastor Félix G
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