El término corazón para referirse al centro de nuestra vida espiritual, aparece en la Biblia muy temprano. La palabra corazón se menciona 877 veces en la versión Reina Valera, solamente dos veces se refiere a corazón como órgano físico.
La semana pasada vimos como la palabra espíritu en los versos 10,12, 17 del Salmo.51 hacían referencia al carácter, a la personalidad, a los rasgos que cada individuo posee y que lo hace distinto a otros. David pide que “un espíritu noble (voluntario, generoso, dispuesto) lo sustente” porque entiende la importancia de continuar con el propósito de Dios para su vida.
“Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén.” Estas palabras parecen no guardar relación con lo que David está expresando en todo el Salmo.51. Este es un salmo personal, centrado en el individuo, en lo propio. David pide al Señor un corazón limpio; un espíritu recto; que Dios borre por completo su pecado. Abundan las expresiones que usan el pronombre personal posesivo “mí”. Crea en mí; mí pecado; mis rebeliones; no quites de mí; borra mis maldades etc. Tan fuera de contexto parece el verso 18 que no falta quien diga que los últimos versos de este salmo (18-19) son una adición posterior al mismo.
La adoración y su relación íntima con Dios había sido rota por su pecado. Lo más valioso de David lo perdió al pecar. Después de sentirse perdonado, David busca el momento oportuno para adorar y volver a tener relación íntima con Dios. El momento llegó al rendir su voluntad a los designios de Dios.
Debemos acudir a Dios si queremos solucionar nuestra situación de gente pecadora, porque podemos solucionar nuestro aspecto exterior, lo que la gente ve, nuestro comportamiento, podemos cubrir nuestro pecado, pero sólo Dios puede darnos un corazón nuevo.
Debemos aprender de David para tener esta ideas claras: lo que es el pecado, quien es el responsable y quien lo puede solucionar; entonces encontraremos la solución a nuestra situación que encontró David; encontraremos una restauración total y absoluta.
El Salmo 51 lo compuso David después de ser confrontado con su pecado por Natán. Al leer 2 Samuel 12 encontramos dos temas que nos muestran el poder trasformador del salmo 51: 1º) El perdón de Dios hizo posible el salmo 51; 2º) La adoración por encima de los sentimientos
Si aprendemos de este versículo la forma de acercarnos a Dios, podemos asegurarnos una respuesta favorable de Dios.
Si somos capaces de reconocer que necesitamos el favor de Dios, porque no tenemos otro camino; si estamos dispuestos a pedir que nos mida con su gracia, su amor, su misericordia, sabiendo que nos medirá como medimos; y por último sabemos que vamos ante a aquel que pasó antes por donde nosotros pasamos y al que no podemos engañar; nos ponemos en el lugar justo para poder recibir de Dios el perdón y la restauración; para que nuestras rebeliones sean realmente borradas y encontrar en el el oportuno socorro.




