¡¡Somos campeones del Mundo!!.
Y para mi vergüenza debo admitir que después del partido de Suiza, yo fui de los que dudaron que el camino de la selección pudiese llegar más allá del fatídico punto marcado por los cuartos de final. Me equivoqué. Otros mantuvieron la fe a pesar de aquélla derrota sorprendente delante de la selección helvética; y cuando yo no me atrevía a ver los partidos por miedo a confirmar mi negro augurio, ellos seguían creyendo en la roja contra viento y marea.
Pronto se alzaron voces que dijeron confiar en el triunfo de la selección, partido a partido las cosas pintaban mejor y el juego de la roja encandilaba a propios y extraños. Y llegó Paul.
Sin duda el pulpo más famoso de la historia mundial cefalópoda. Vive en un acuario alemán, y parece que atesora un amplio historial de aciertos en sus “predicciones” futbolísticas.
Algunos lo descubrimos cuando se deslizó a una urna de cristal con la bandera de España para comerse el mejillón español en detrimento del alemán. Luego supe que había “predicho” con acierto todos los partidos del mundial para Alemania, incluso la derrota de esta ante Serbia.
Muchos vieron en Paul al nuevo Nostradamus del futbol mundialista, al profeta de este siglo XXI (tengo un amigo, Daniel, que afirma que el pulpo no es profeta, solo es un gran entendido en cuestiones de futbol).
Medio mundo estuvo en su momento pendiente de lo que el famoso pulpo Paul “vaticinó” en cada partido de este mundial.
¡¡Manda narices!!. ¡¡¡Un Pulpo!!!.
Mal estamos cuando el gurú de esta generación puede ser un pulpo; muy perdido y ciegos en cuestiones espirituales cuando la elección de un cefalópodo mueve tendencias, apuestas, fidelidades y confianzas. Preocupante que un bicho, cuyo mejor momento es en un plato de madera, y “a feira”, se convierte en un verdadero oráculo para miles y miles de aficionados que siguen, creen y confían en sus vaticinios.
Y mientras tanto la humanidad, los hombres que miran al pulpo con esperanza, dejan de lado, una y otra vez la verdadera guía profética para el mañana; una guía que no dice nada sobre ninguna final de unj mundial de futbol, pero que, sin embargo, prevé sin duda de ningún tipo el destino que espera a todos y cada uno de los hombres. Un libro, La Santa Biblia, que nos declara el destino inapelable, la final de un partido, nuestra vida aquí en la tierra, que es infinitamente más importante que cualquier mundial de futbol.
Apocalipsis 20: 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. VRV 1960.
Olvídate de Iniesta y su gol, de que España es la 8ª campeona del mundo, de los aciertos del Pulpo, y de si Paul es vidente, profeta o Pulpo. Piensa mejor en si tu nombre está escrito en el libro de la vida. Cualquier día, cuando menos lo esperamos, podemos descubrirnos jugando nuestra última final, la definitiva, y si no estamos escritos en ese libro, nuestro destino será el más triste, doloroso y, por si fuera poco, eterno.
2ª Pedro 1:19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. VRV 1960.
Deja a Paul en la cazuela, y agárrate a esa palabra segura. Tu destino depende de la decisión que tomes hoy.
Dios te bendiga.
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