Hubiese podido ser una noche como otra cualquiera; un 11 de Junio que no hubiese pasado a la historia del Centro Cristiano de Rehabilitación Fe y Vida; en un barrio de la ciudad de Chiapas, en México. Una noche de lo más normal.

Hasta que treinta sicarios armados con AK-47, un arma automática terriblemente eficaz, despertaron a todos los presentes en el centro; les obligaron a tumbarse en el suelo, los insultaron llamándoles: marranos, basura, delincuentes; y luego, simplemente abrieron fuego de forma indiscriminada.
Diecinueve muertos, tres heridos y cuatro supervivientes sin daños.
No sé si eran creyentes, aunque posiblemente hubiese más de uno. Estaban intentando cambiar su vida, revertir el camino de autodestrucción y maldición que habían tomado en algún momento. Se habían vuelto a Dios para cambiar su vida; y alguien decidió acabar con ellos justo cuando estaban en el proceso.
Noticias así son desgraciadamente comunes en México. Algunas nos llegan a través de los medios de comunicación; otras permanecen perdidas en el montón de informaciones que no nos afectan, o de las que nonos enteramos. México es uno de los países donde ser cristiano todavía puede convertirse en una pena de muerte; y Chiapas en concreto, es uno de los lugares más violentos y salvajes de la tierra.
Vivimos en un país increíble. Podemos salir a la calle, subirnos a un banco, y gritar a voz en pecho que somos cristianos, sin que pase nada. Podemos tener un local donde reunirnos, donde cantar y predicar la palabra libremente. Podemos salir a la calle y entregar tratados a cualquiera, hablándole de Jesús. Podemos, y vamos a hacerlo próximamente, lograr que nos cedan un lugar en el centro de cualquier pueblo, y dar un concierto cristiano sin ningún problema.
Y nadie vendrá a buscarnos una noche, armado con un AK-47 para ayudarnos a reunirnos con nuestro salvador. Vivimos en un paraíso de libertad, y muchas veces no nos damos cuenta de ello; no lo apreciamos ni lo aprovechamos…
El tiempo es breve, y cada día que pasa se acorta. Pronto, puede que muy pronto, Jesús volverá, y se habrá acabado toda posibilidad de aprovechar las oportunidades de predicar el evangelio.
Hay lugares, recordemos Chiapas, donde el simple acto de intentar cambiar tu vida para acercarte a Jesús, puede costarte la vida. Hay lugares donde los tiempos son abiertos para la predicación del evangelio (aquí y ahora).La palabra nos insta a redimir nuestro tiempo, a aprovecharlo; y somos responsables de hacerlo.Salgamos mientras podamos, prediquemos a tiempo y fuera de tiempo. El tiempo se acorta.
Por cierto, quiero aprovechar este espacio para recordar que oremos por aquellos que viven en lugares donde ser cristiano es peligroso, donde la persecución es continua e intensa, donde ser creyente es realmente una decisión a vida o muerte. Que Dios guarde a los hermanos que tenemos en Chiapas, Iran, Malasya, China, y otros muchos.
| < Prev | Próximo > |
|---|




