
Me imagino que la noche seria oscura, como todas las noches. También imagino que el silencio lo envolvería todo, suele suceder de noche. De pronto, salidos de la nada aparecen hombres armados, acaban de descender de uno de esos helicópteros silenciosos que usan las fuerzas especiales de los ejércitos avanzados; en este caso se trata, además, del ejercito mas tecnológicamente desarrollado del mundo. Son los SEAL. 40 hombres que han seguido el entrenamiento mas duro, y caro, del mundo. Los defensores no tienen la menor oportunidad, cogidos por sorpresa, arrancados del sueño, en inferioridad de condiciones. La cosa duró apenas unos minutos; terminó con varios muertos. Osama Ben Laden era uno de ellos. Un disparo en la cabeza terminó con su vida, a pesar de haberse escudado detrás de una mujer, también muerta. Todo sucedió en Pakistán, en una ciudad “turística” a 60 km. De la capital, Islamabad; en una casa fortificada y de lujo, aunque sin teléfono, ni internet. La cabeza del “Eje del Mal”, el “naipe” más buscado del mundo, el “enemigo público” numero uno de los Estados Unidos, por fin ha caído.




